El Presidente panameño Martín Torrijos sólo oprimió, el pasado 3 de septiembre, un botón y 300 cargas, con 15 toneladas de explosivos, detonaron en las entrañas del cerro Paraíso.
Esa fue apenas la milésima parte de las 15 mil toneladas métricas de explosivo que se usarán para remover más de 133 millones de metros cúbicos de tierra.
La poderosa explosión dio inicio la obra que sólo tiene como precedentes la construcción de la ciudad de Brasilia en un terreno donde apenas había monte, a fines de los 50, y la épica construcción del Canal en los inicios del siglo XX.
Por eso, dentro y fuera del istmo hay quienes ven en la megalítica obra una explosión de oportunidades de todo tipo. Firmas estadounidenses compitieron con las panameñas por los contratos preliminares, en áreas como la excavación y la supervisión financiera del proyecto.
Al mismo tiempo se conoció que 60 empresas de 18 países están ansiosas de tomar parte aspectos específicos, como la construcción de las esclusas.
China, que pretende que sus compañías realicen buena parte del dragado, también ha dedo una propuesta sobre la mesa.
Incluso, "varias empresas colombianas" tienen interés, según confirmó en una visita a Bogotá, el administrador del Canal, Alberto Alemán Zubieta.
Buena fuente de pago
Si bien Panamá asegura que puede pagar la operación con recursos de la Autoridad del Canal, de ser necesario podría obtener un préstamo con la banca privada, para costear entre 1.000 y 2.000 millones de dólares del total.
“Conseguir el crédito no será un problema -dice Jorge Ritter, ex ministro de Relaciones Exteriores de Panamá -. El Canal cobra en efectivo, 48 horas antes de que transite un buque. Es, sencillamente, la mejor fuente de pago de un crédito".
Algunos de los más beneficiados serán los países del vecindario, como Ecuador, Perú y Chile, que tienen puertos en el Pacífico, pero quieren llegar a la costa este de Estados Unidos.
Ningún país es ajeno a este torbellino de posibilidades. El ex canciller Ritter sostiene que, incluso, "Colombia tendrá que adecuar los puertos a un sistema de carga hasta ahora desconocido".
Cuestión de competitividad
Gabriel García Morales, viceministro de Transporte de Colombia, responde que el país tendrá esa capacidad: ''Sólo en Buenaventura (donde habrá que dragar) se van a invertir 450 millones de dólares, de los cuales la mitad se ejecutará antes del 2015".
Otros 120 millones de dólares se invertirán para acondicionar y equipar el puerto de Santa Marta.
El Presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores, Francisco Mendoza, dice que ve en el nuevo Canal la perspectiva de un tránsito más fluido para los productos de su país hacia puertos de Ecuador, Perú, Chile y el pacífico colombiano.
La obra, según Sabonge, ayudará a solidificar la presencia latinoamericana en el mercado global. "La ampliación del Canal se convierte en un facilitador del comercio internacional, especialmente aquel que va a la costa oeste de E.U. o Europa".
El panameño explica que, al usar buques de mayor capacidad, productos como el carbón o los granos podrán movilizarse a una escala que se traducirá en fletes más bajos por tonelada y, en consecuencia, precios más competitivos. |